Crisis existenciales y sin sentido, una experiencia cada vez más común

En nuestras vidas como seres humanos, nos movilizamos a través de metas, objetivos y sueños por cumplir. Muchas veces, esperamos que detrás de estos sueños existan sensaciones de gratificación y por sobre todo de auto realización: poder transformarnos en aquello que hemos deseado ser por tanto tiempo es un gran premio después de un largo camino de esfuerzos. Y típicamente, una vez hemos cumplido nuestros sueños, nos preguntamos “¿Y ahora qué?”; algunas veces, esta pregunta, con un dejo de entusiasmo por continuar creciendo, otras veces… no tanto.

La sensación de vacío luego de haber realizado algo exitosamente o de haber acabado un proceso largo como una carrera profesional, una tarea laboral extensa, la crianza de hijos o incluso haber concluido una relación de pareja o matrimonio, parece inundarnos con toda su angustia y su “nada”, ahogándonos en no saber cómo proseguir con nuestras vidas, o incluso con la esperanza de ser rescatados por un proyecto novedoso. La creatividad en estas situaciones parecer haberse agotado o ser viciosa, sin tener ideas realmente novedosas y motivadoras. Nos focalizamos en la sensación de pérdida, y contradictoriamente, no tenemos muchas palabras para describir lo que se siente cuando eso que estaba, ahora ya falta.

Las crisis existenciales o momentos de pérdida de sentido se han vuelto cada vez más comunes en nuestra sociedad contemporánea. Una sociedad que avanza cada vez más rápido tecnológicamente y, con ello, pareciera que nuestros ritmos biológicos también aceleran más los procesos internos, las cosas que sentimos, los significados que componen nuestra cosmovisión personal. En esta nueva sociedad, no hay tiempo siquiera para “hacer nada”: todo el tiempo debe ser utilizado en su máxima eficiencia y producción, y que nunca digamos que lo estamos perdiendo o que estamos “haciendo la hora” para algo. Detenerse muchas veces, y bajarse de este ritmo, no solo es sentirse culpable por ser poco trabajólico, también es encontrarse con uno mismo, con todas las cosas pendientes o que evitamos, e incluso con esa sensación de vacío que debe siempre ser rellenada con los objetos del mundo.

Lo vemos también en el humor: los llamados “memes” y videos virales aceleran los significados de lo que es gracioso y de lo que no, y en una semana o incluso un par de días, lo que antes era chistoso, ahora ya no lo es. Pero volvamos al tema del vacío, del sin sentido… ¿Cuántas veces nos hemos encontrado en esa situación donde lo que está hecho, hecho está, o en otras ocasiones, cuando el universo nos ha arrebatado lo que le daba sentido y propósito a nuestra existencia? Un amor que se pierde, un amigo que se marcha, un hijo   que se independiza, un despido laboral no esperado. Y la pregunta de nuevo… “¿Y ahora qué?”. Y sin duda es difícil responderla, porque los sentidos de vida no se encuentran debajo de las piedras, sino que se construyen, a punta de emociones, sentimientos e ideas que nos permiten habilitar nuevos caminos.

Te dejo aquí algunos indicadores que podrían ayudarte a observarte e identificar si estás pasando o pasaste por una crisis existencial o de sinsentido:

  1. Apatía: El vacío se puede sentir como una sensación donde no sintonizas con nada, todo te parece poco placentero y aplanado.
  1. Irritabilidad: Cuando estamos en estas situaciones de crisis, el estrés nos inunda y podemos reaccionar rabiosa o agresivamente frente a situaciones o personas que no evocaban eso anteriormente.
  1. Tedio: La vida nos parece laxa, perezosa; los movimientos son pesados y comenzar nuevas actividades siempre requiere de un esfuerzo mayor.
  1. Desesperanza: Como si nos pusiéramos unos lentes de pesimismo, a nada le vemos futuro y nuestras expectativas o son nula o son catastróficas respecto de nosotros mismos o de situaciones y personas externas.
  • Valores y creencias en cuestión: Las formas con las que usualmente nos comportábamos o los valores y creencias que nos conducían ya no nos resuenan como antes.

¿Te identificas con alguno de estos indicadores? Si es así, te sugiero converses con alguien de confianza, o puedas pedir ayuda a algún especialista. La buena noticia, al final de todo esto, es que sí podemos sobreponernos a estas vivencias e incluso, te diré algo que puede sorprenderte: las situaciones de vacío, sin sentido o crisis existencial son siempre oportunidades para poder rellenar ese hueco que queda, con nuevos significados que te hagan sentir aún más pleno. En próximas publicaciones te contaré sobre lo útil que puede ser el vacío, y las formas que tenemos como humanos de construir sentido en el mundo.

Jorge Camus Chávez

Magíster en Psicología Clínica

Psicólogo Centro PLENAVIDA

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio