La depresión no es solo estar triste, es una experiencia profunda que afecta la forma en que una persona se siente, piensa y se relaciona consigo misma y con el mundo. Muchas veces aparece de manera silenciosa y puede pasar desapercibida, incluso para quien la vive.
- ¿Qué es la depresión?
Es un trastorno del estado de ánimo y se caracteriza por una sensación de persistente vacío o falta de sentido. No se trata de una emoción pasajera, sino de un estado que se mantiene en el tiempo y que puede afectar la energía, la motivación, el sueño, el apetito y la autoestima. En ocasiones, la persona siente que “nada tiene sentido” o que vive la vida en piloto automático.
La depresión no es solo una lista de síntomas, sino una experiencia que tiene un significado muy personal. Es una realidad que cada persona construye y vive de una manera única, conectada directamente con su propia historia y sus vivencias pasadas.

2. ¿Cómo se puede manifestar?
Cada persona puede vivir la depresión de manera diferente. Sin embargo, algunas manifestaciones frecuentes son:
- Tristeza profunda o sensación de vacío constante.
- Pérdida de interés en actividades que solían resultar significativas.
- Malestar del cuerpo expresado en cansancio extremo, incluso sin realizar grandes esfuerzos.
- Dificultad para concentrarse o tomar decisiones.
- Cambios en el sueño o apetito.
- Pensamiento de culpa, inutilidad o autocrítica intensa.
En muchos casos, la depresión no se expresa con llanto, sino con apatía y desconexión emocional, donde cuesta saber qué se piensa o incluso qué se siente.
3. Señales de alerta: ¿cuándo pedir ayuda?
Es importante buscar apoyo profesional cuando estos síntomas se mantienen por varias semanas, interfieren con la vida diaria o generan un sufrimiento significativo. Una señal clave es el reconocimiento del malestar en el cuerpo, que nos invita a preguntarnos qué nos está pasando realmente. También es una señal de alerta el sentir que la vida pierde sentido, que cuesta levantarse cada día o que aparece la sensación de no querer seguir así.
4. ¿Qué riesgos existen si no se trata a tiempo?
Cuando la depresión no es abordada, puede profundizarse y afectar distintas áreas de la vida: relaciones, trabajo, estudios y salud física. Además, puede aumentar el aislamiento y la sensación de soledad, que nos desconecta de los demás y de nosotros mismos, haciendo que pedir ayuda se vuelva cada vez más difícil, quedando atrapados en la idea de que somos «personas depresivas» por naturaleza, perdiendo la esperanza de que un cambio es posible.
5. ¿Qué puede ayudar cuando estoy atravesando una depresión?
Acudir a un especialista (Psicólogo y/o Psiquiatra) es el primer paso esencial. El tratamiento farmacológico puede ayudar a aliviar los síntomas físicos y devolverle las fuerzas al cuerpo para retomar la rutina. También existen recursos propios que puedes empezar a explorar para aliviar parcialmente el malestar:
- Mantener rutinas básicas de autocuidado (lo que tú consideres autocuidado será muy personal), tales como:
- Escuchar y cuidar tu cuerpo atendiendo tus necesidades básicas como descanso, abrigo, alimentación, higiene, etc., de manera oportuna y saludable).
- Volver a realizar alguna actividad que antes te gustaba aunque sea por pocos minutos (música, escritura, pintura, cuidado de una planta, yoga, etc.).
- Practicar ejercicios de atención plena (Mindfulness).
- No aislarse completamente y buscar redes de apoyo.
- Validar lo que sientes sin minimizarlo.
- Evitar exigirse “estar bien” rápidamente.
- Empezar a preguntarte qué puedes hacer, paso a paso, por ti mismo.
Estas rutinas funcionan mejor cuando se entienden no como una obligación, sino como una forma de transformar la relación con uno mismo y con el propio malestar. Estas no reemplazan un tratamiento con un especialista.
6. ¿Cómo la psicoterapia puede acompañar un proceso depresivo?
La psicoterapia ofrece un espacio seguro para comprender lo que está ocurriendo a nivel emocional y profundo.
Más allá de aliviar los síntomas, permite explicar el sentido del malestar, reconectar con partes internas que han quedado silenciadas y acompañar el proceso de recuperación con respeto y cuidado.
No se trata de forzar cambios, sino de caminar en conjunto hacia una forma más amable de habitar la vida, recuperar el brillo en las pequeñas cosas y, finalmente, transformar el dolor en una conexión renovada con la vida.
Si sientes que es el momento de empezar a darle un sentido diferente a lo que estás viviendo, te invito a agendar una sesión con los psicólogos de PLENAVIDA; estaremos aquí para caminar a tu lado, respetando tu tiempo y escuchando lo que tu historia necesita contar.
Isidora Nabzo
Psicóloga Centro PLENAVIDA