En el mundo actual, nos vemos constantemente involucrados en distintas tareas de la vida diaria, como el trabajo, ocupaciones domésticas y familiares, y también instancias de ocio y entretención. Pareciera que, si habláramos de la rutina de una persona, circularíamos en las distintas áreas recién mencionadas, día tras día. El estrés, en estas jornadas, aparece como un síntoma recurrente, expresando las dificultades y desafíos que suponen ser responsable con cada uno de nuestros compromisos. Muchas veces, no sabemos bien que hacer con ese estrés, y es allí donde buscamos una salida, fugarnos momentáneamente con alguna actividad que permita olvidarnos de esta sensación y de las responsabilidades relacionadas a esta.

Ahora bien, algunas veces, en esa necesidad de dispersarnos y salir de esa fatiga mental y corporal, terminamos relacionándonos problemáticamente con aquello que anteriormente nos había facilitado el atajo hacia el relajo: generamos una dependencia a alguna sustancia (dígase alcohol u otras drogas) o a ciertas actividades (como el uso excesivo de pantallas, videojuegos descontrolados, apuestas en juegos de azar, pornografía, etc).
O sea, al intentar resolver un problema, terminamos desarrollando otro, aún más grave y con consecuencias para nuestras vida personal, familiar y laboral; por evitar hacernos cargo del estrés, ahora debemos atender un problema mayor: una dependencia problemática o adicción.
Pero ¿cómo identificar cuando una de estas actividades, como el consumo de sustancias o el uso de pantallas, entre otras, puede ser realmente problemática? Pon atención a los siguientes indicadores:
- Imposibilidad de parar: Estamos frente a un uso dependiente o problemático de sustancias u otras actividades cuando no podemos detenernos de consumirla o realizarla, incluso cuando sabemos que podría ser perjudicial para nosotros.
- Deseo recurrente: Existe un uso dependiente de sustancias u otras actividades si siempre tenemos ganas de consumir o realizar esta actividad; nos angustiamos o sentimos ansiedad por no hacerla.
- Prioridad por sobre otras actividades: Se vuelve problemático el uso cuando, aún cuando no queramos, empezamos a dedicarle mucho tiempo al objeto del cual somos dependientes, pasando a llevar el tiempo comprometido para otras actividades que podrían ser más importantes.
- Privacidad y ocultamiento: Nos enfrentamos a una adicción cuando evitamos contar o mentimos a otros sobre la actividad problemática en cuestión.
- Problemas con otros: La dependencia se vuelve conflictiva para nosotros cuando genera discusiones con nuestras parejas, familiares o amigos.
- Situaciones de riesgo: Aún más problemática es la dependencia cuando esta nos lleva a situaciones límite en que ponemos en riesgo nuestra vida o la de otras personas.
- Condiciones de salud: Cuando comienza a descompensarse algún órgano de nuestro cuerpo o empezamos a sentir algún síntoma en este, a causa de la actividad o sustancia, estamos frente a una situación de dependencia problemática.
- Tolerancia: Cuando el uso de sustancia o actividad ya no se siente como antes, y buscas aumentar el consumo o exacerbas la actividad para poder sentir la gratificación, te estás enfrentando a un conflicto por la adicción.
¿Identificas algunos de estos indicadores recién mencionados? Quizás sea bueno que investigues más y puedas conversarlo con alguien cercano, o con un especialista.
Con todo lo dicho anteriormente, ¿cómo sería un uso responsable o un comportamiento saludable frente a este tipo de sustancias o actividades? Pon atención a los siguientes puntos que podrían mostrarte un uso regulado de sustancias u otras actividades:
- Vida enriquecida: Como persona eres íntegra y buscas diversificarte en otros intereses y actividades que te movilizan, aparte del consumo o actividad (eventualmente) problemática.
- Mantenimiento de roles: Te es posible ser consecuente con los diferentes compromisos y roles que se te presentan en las distintas áreas de tu vida.
- Conciencia del uso: Reconoces con claridad cuándo utilizas una sustancia o actividad de manera recreativa o de manera problemática.
- Conocimiento y evitación de riesgos: Frente a la dependencia de sustancias o actividad en cuestión, posees la información suficiente para tomar decisiones competentes que te ayuden a dirimir cuándo estas se pueden volver peligrosas para ti o para otra persona, evitando situaciones que podrían ponerte en peligro.
- Prescindir de la sustancia o actividad: Puedes dejar de consumir o realizar la actividad no solo dentro del día, sino en el mediano y largo plazo, incluso olvidándote de ella, conservando autonomía.
Muchas veces nuestra motivación para la regulación llega a nosotros cuando alcanzamos el límite de algunas de las características problemáticas mencionadas al principio, y nos entusiasmamos en reparar estas conductas, pero en temas de adicción y dependencia, siempre debemos ser preventivos, pues las medidas paliativas o compensatorias pueden llegar tarde.
¿Te fue útil esta información? ¿Tienes alguna duda o te gustaría seguir conociendo sobre el tema de las adicciones y dependencias? ¡Te invitamos a seguir revisando nuestro blog o solicitar una hora con alguno de nuestros profesionales!
Jorge Camus Chávez
Magíster en Psicología Clínica
Especialista en Adicciones
Psicólogo Centro PLENAVIDA