La existencia como algo propio

Como seres humanos, nuestros días están llenos de acciones, diferentes tareas y actividades que van todas configurando las formas en que experimentamos nuestra cotidianeidad. Dimensiones como la familia, el trabajo, las amistades, las relaciones de pareja y el ocio, requieren de nosotros una disposición con la cual aproximarnos a las situaciones.

Esta disposición se ve fuertemente influenciada -dentro de otras cuestiones como el ánimo, la historia personal y otros factores ambientales- por cuán propia o impropia sintamos que es la situación o acción para nosotros. De allí surgen preguntas vitales:

  • ¿Debería hacerme cargo de lo que tengo al frente?
  • ¿Siento que esto que sucede me interpela?
  • ¿Esto que está pasando me pertenece en algún grado?

De allí que la responsabilidad se configure como una actitud fundamental para construir una resolución que nos satisfaga.


Vivir una existencia con agencia, y no como algo ajeno

Muchas veces sentimos que caminamos por senderos que no nos pertenecen, viviendo nuestras historias como si hubiesen sido escritas por alguien más. Nuestra propia voz parece no tener la fuerza suficiente para imponerse en un mundo lleno de ruido, de mandatos y de deberes.

«Estamos condenados a ser libres». — Jean Paul Sartre

El filósofo existencial ya decía que, aun cuando elijamos no decidir y depositemos en otros esa responsabilidad, igualmente “decidimos no decidir”. En última instancia, siempre la palabra definitoria la ponemos nosotros.

Esto es, sin duda, una tragedia, aunque también una oportunidad: podemos siempre recuperar la agencia de nuestra vida. ¡Siempre podremos recuperar nuestra voz y alzarla como una posición personal!


¿Cómo saber cuando algo nos es propio?

Si te preguntas cómo identificar esa pertenencia en tus acciones, aquí te dejo 3 claves fundamentales:

ClaveDescripción
1. El origen de la motivación¿De qué lugar viene la motivación de lo que siento? Será propio cuando, lo que realizas, se siente como una inclinación natural, un interés que te impulsa, pero que no te presiona, incluso si es que nadie estuviese mirándote. Será impropio cuando la motivación proviene desde “afuera”, impuesta por un otro o persiguiendo un ideal que parecieras no compartir; de algo que te dijeron que era “tuyo”, o que debiese “interesarte”
2. La respuesta del cuerpo¿Qué me dice mi cuerpo respecto de lo que me interpela? Siente tus movimientos físicos, internos. Las cosas parecen ser propias cuando algunas de las zonas centrales de nuestro cuerpo, como el pecho o estómago, tienen movimientos expansivos, o bien como si estuviese una chispa o agitación gentil. Una calma sólida. Por el lado opuesto, algo parece impropio cuando el interés se pierde rápidamente, o te sientes obligado a continuar a pesar de que el cuerpo no muestra signos de entusiasmo o preocupación por las consecuencias del asunto.
3. Alineación con valores¿La situación o acción se alinea con mis valores? Cuando una acción no tiene sentido (propósito o meta) para ti, pareciera no haber mayor implicación en lo que se nos presenta. Revisa bien si el esfuerzo que estás realizando tiene algún significado para ti, y si se alinea con tus valores. Frecuentemente, cuando lo que nos disponemos hacer no aporta ni nos ayuda a desarrollar nuestros propios valores o creencias, o encaminarnos a aquello que aspiramos ser, dejamos de involucrarnos activamente, y lo sentimos como algo impropio.

¿Te queda alguna pregunta o sensación de inquietud sobre lo que leíste? ¿Te gustaría entender mejor tus decisiones?

No dudes en consultar con alguno de nuestros especialistas del Centro PLENAVIDA y comenzar a transformar tus inquietudes en un proyecto de vida.

Jorge Camus

Magíster en Psicología Clínica Humanista-Existencial

Psicólogo Centro PLENAVIDA

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