A lo largo de la vida solemos preguntarnos quiénes somos. Buscamos respuestas claras, definiciones estables y certezas que nos den seguridad. Sin embargo, muchas veces el sufrimiento aparece cuando nuestra forma de ser se vuelve una armadura rígida que no permite movimiento.

- ¿Qué entendemos por identidad psicológica?
La identidad es la forma en que nos percibimos y nos contamos a nosotros mismos: quién creo que soy, cómo me defino, qué lugar ocupo en el mundo y bajo qué rasgos nos reconocemos. Se construye a partir de experiencias, vínculos, historias familiares y mandatos, y va tomando forma desde muy temprano en la vida.
- ¿Por qué a veces nos sentimos atrapados en quienes creemos ser?
Con el tiempo, muchas personas se identifican fuertemente con ciertas características: “soy fuerte”, “soy la responsable”, “soy el que siempre puede”. Muchas de estas funciones se construyen tempranamente, en diálogo con el entorno, y cumplen una función importante: dan sentido, pertenencia y seguridad. Sin embargo, aquello que en un momento sostuvo, puede transformarse en una jaula interna cuando ya no permite el movimiento ni la exploración.
- El riesgo de la sobre identificación con una etiqueta o mandato
Cuando nos aferramos e identificamos excesivamente a una etiqueta o mandato (por ejemplo: “soy el que siempre ayuda”, “soy el que nunca falla”), dejamos fuera otras partes de nosotros u otras posibilidades. Aspectos creativos, frágiles, espontáneos o desconocidos pueden quedar relegados, muchas veces asociados a miedos profundos: a perder el control, decepcionar o dejar de ser queridos. Esta rigidez en la personalidad puede expresarse como sensación de vacío, estancamiento o crisis vitales.
- Nuestra forma de ser como proceso: una mirada flexible
Desde una perspectiva psicológica, la forma de ser no es algo estático, sino un proceso en constante evolución. A lo largo de la vida estamos llamados a mirarnos y revisarnos. No se trata de borrar nuestra historia, sino de integrar nuevas posibilidades o recursos de nosotros mismos que estaban silenciadas. De esta manera, podemos acercarnos a un “yo” más auténtico y una vida más genuina y coherente.
- ¿Qué nos permite expandirnos y descubrir nuevas facetas?
Expandirse implica animarse a cuestionar certezas internas, escuchar el malestar como una señal y permitirse experimentar sin exigirse definiciones cerradas. El contacto con las emociones, el cuerpo y el mundo interno abre la posibilidad de descubrir recursos propios que habían permanecido dormidos.
- ¿Cómo la psicoterapia puede acompañar este proceso?
La psicoterapia ofrece un espacio seguro para explorar quién soy más allá de las etiquetas y roles aprendidos. Acompaña el movimiento interno, ayudando a integrar nuevas partes sin perder coherencia interna. Es un proceso de encuentro, donde la sobreidentificación con un rol deja de ser una sentencia fija y se transforma en un camino vivo y de constante descubrimiento e integración.
“Quizás no se trata de saber quién soy, sino de darme permiso para descubrirlo una y otra vez.”
Te invitamos a un espacio donde la rigidez cede el paso a la evolución y donde cada parte de tu historia encuentra su lugar. En Plenavida, caminamos a tu lado en este proceso de encuentro.
Isidora Nabzo
Psicóloga Centro PLENAVIDA