Muchas veces nos sentimos agobiados, a punto de colapsar, como si todo anduviera mal. En este estado, nuestra capacidad para pensar con claridad se ve comprometida y en lugar de encontrar soluciones, nos perdemos dando vuelta a las ideas sin encontrar una solución real.
En esos momentos, la psicoterapia podría surgir como una alternativa, pero ¿cómo sabemos cuándo lo que necesitamos es terapia y no solo desahogarnos o recibir contención?
Si bien hablar con cercanos puede ser reparador, y en cierto sentido “terapéutico”, hay situaciones en las que el malestar se vuelve más complejo o persistente. En esos casos, la terapia se aprecia como una alternativa que nos entrega algo distinto: un espacio profesional, seguro y orientado a que comprendamos y sepamos como abordar aquello que nos está ocurriendo.

Señales Habituales
Una cosa es que ocurra algo malo y nos enoje o apene, como una reacción normal frente a una situación desafortunada. Pero ¿qué pasa cuando ese malestar no se va, se intensifica o interfiere en lo cotidiano?
A continuación, te dejamos algunas señales claves que pueden indicar, que quizás, sería buen momento para tener una consulta de salud mental:
1. Dificultades para regular emociones
Cuando las emociones son difíciles de manejar, nos desbordan o debido a su intensidad generan conflictos, culpa o arrepentimiento, puede que existan dificultades en la regulación emocional, lo cual impacta otras áreas de vida y aumenta el malestar general.
2. Malestar emocional persistente
Sentirse ansioso, irritable, triste o vacío durante largos períodos de tiempo (semanas o meses), sin que el estado emocional mejore, suele ser una señal importante. La persistencia del malestar puede indicar que algo requiere ser atendido con mayor profundidad.
3. Dificultades en la vida cotidiana
Esta es una de las señales más evidentes. Al ser una unidad, si es que algo en nosotros no funciona de manera habitual o sana, por ejemplo nuestra salud mental, esto suele reflejarse en algún área de nuestra vida, como en el trabajo, con nuestra familia, o con nuestros amigos, como también puede que ocurran cosas en nuestra vida que nos afecten de gran manera.
4. Dificultades en relaciones interpersonales
Los conflictos frecuentes, el aislamiento, el miedo al abandono o los problemas para poner límites pueden ser indicadores de sufrimiento a nivel vincular.
5. Somatizaciones, alteración de patrones de sueño y alimentación
Cambios en estas áreas suelen ser señales de alerta. El cuerpo muchas veces expresa lo que no logramos poner en palabras, ya sea a través somatizaciones (síntomas físicos sin causa médica) o cambios en cuestiones tan cotidianas como el sueño y la alimentación
6. Vivencia de eventos potencialmente traumáticos
Atravesar situaciones que implican una amenaza, pérdida o altos niveles de estrés puede dejar secuelas emocionales, incluso tiempo después de ocurrido el evento.
7. Pensamientos intrusivos o rumiaciones
El “sobrepensar” o que aparezcan pensamientos desagradables y repetitivos de manera involuntaria, también pueden ser señales de que se requiere apoyo profesional.
8. Vacío existencial
Cuando sientes que cumples con todas tus obligaciones (trabajas, estudias, socializas), pero no logras sentirte realmente satisfecho internamente. Es vivir en un estado de aburrimiento y falta de propósito que surge cuando no logras descubrir una razón que actúe como el motor de tu vida.
9. Autorrealización, desarrollo personal, propósito y sentido de vida
Puedes ir a terapia porque tienes alguna dificultad para manejar un malestar o sus consecuencias, pero también porque anhelas:
• Conocerte a ti mismo
• Desarrollar tu potencial (autoestima, confianza en tus capacidades, conectar con tu sabiduría interior, etc.).
• Descubrir tu propósito
• Aprender a disfrutar tu presente
• Vivir una vida con sentido.
Si te identificaste con alguna de estas señales, recuerda que no tienes que transitar este camino a solas. En Centro PLENAVIDA, cuidamos tu salud mental con un equipo de expertos dedicados a brindarte un acompañamiento personalizado, entendiendo que el equilibrio emocional es la base de una vida plena.
¿Sientes que es momento de comenzar?
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Celeste Herrera, Psicóloga Centro PLENAVIDA